
Laura Piffaretti
Board of iARTe Coordination of Anthroposophic Arts Therapies
En enero de 2026 tuve la oportunidad de asistir a la Conferencia Anual de Arteterapia en el Goetheanum, en Dornach, Suiza. El título de este año fue profundamente inspirador:
“Armonías del corazón, coraje para el ser.”
Como arte terapeuta antroposófica, asistir a estos encuentros representa mucho más que una actualización profesional. Para mí es también un compromiso ético y moral: seguir aprendiendo, cultivando mis conocimientos y renovando mi práctica para poder acompañar a mis pacientes y consultantes de la mejor manera posible.
Pero también hay una motivación muy personal: me encanta aprender. Siempre he sentido una profunda alegría al seguirme cultivando y encontrando nuevas formas de comprender al ser humano.
Para mí, el Goetheanum representa el corazón vivo de la antroposofía.
Fundado por Rudolf Steiner, es mucho más que un centro de conferencias. Es el lugar donde convergen distintas iniciativas que buscan comprender al ser humano en su dimensión física, anímica y espiritual. Aquí se encuentra la Sección Médica, dentro de la cual vive la arteterapia antroposófica, así como la agricultura biodinámica, la pedagogía Waldorf y muchas otras áreas de investigación y práctica.
La arquitectura misma del edificio refleja esta visión. Su forma, su intención y su concepción artística hacen del Goetheanum un lugar profundamente simbólico e inspirador.
Llegué a Dornach con tiempo suficiente para instalarme en las habitaciones destinadas a los participantes y comenzar a encontrarme con colegas de distintas partes del mundo.
Uno de los aspectos más enriquecedores fue descubrir la diversidad internacional del encuentro. Conversé con arteterapeutas provenientes de Taiwán, Alemania, Francia, Egipto, Suiza, Nueva Zelanda, Argentina y Colombia.

Este año me di cuenta de que era la única mexicana presente, y una de tres participantes provenientes de Estados Unidos, junto con colegas de Colorado y Washington D.C., mientras que yo viajaba desde New Hampshire.
Fue fascinante escuchar cómo cada persona lleva la arteterapia a su propio contexto. Muchas de ellas trabajan en hospitales psiquiátricos o instituciones clínicas. Cuando compartí que mi práctica se desarrolla dentro de una granja biodinámica, surgieron conversaciones muy interesantes sobre cómo el entorno también puede formar parte del proceso terapéutico.
Escuchar estas historias me recordó la diversidad de caminos que puede tomar la arteterapia en el mundo.
Los temas principales abordados durante la conferencia fueron profundamente actuales:
Burnout
Depresión
Ansiedad
A través de conferencias, talleres y presentaciones de estudios de caso, exploramos cómo los procesos artísticos pueden apoyar a personas que atraviesan desafíos tanto físicos como anímicos.
Algunos estudios de caso presentados abordaban el acompañamiento a pacientes con cáncer, mientras que otros se enfocaban en el burnout y la depresión. Cada uno mostraba de manera concreta cómo el arte puede abrir caminos de transformación y fortalecimiento interior.

Durante la conferencia también participamos en sesiones de trabajo artístico en grupos pequeños.
En mi caso, participé en talleres de:
Modelado en barro
Dibujo en claroscuro
Ambas experiencias fueron profundamente conmovedoras. Trabajar con materiales artísticos en comunidad crea un espacio de presencia y escucha que muchas veces va más allá de lo que las palabras pueden expresar.
Uno de los momentos más poderosos de la conferencia fue el ejercicio de cierre.
Fuimos guiados en una visualización en la que cada uno de nosotros reconocía una estrella que lo acompaña. Una estrella que representa la luz y el propósito que cada persona lleva consigo.
La invitación fue reflexionar sobre cómo llevaremos esa estrella al mundo, a través de nuestro trabajo y nuestro servicio a los demás.
Fue un momento sencillo, pero profundamente significativo.
Regresé a casa con una sensación de fuerza, claridad y confianza
.
La arteterapia tiene la capacidad de generar cambios profundamente positivos en las personas. Esto es cierto tanto para quienes enfrentan una enfermedad física o un desafío psicológico, como para quienes simplemente buscan un mayor equilibrio y bienestar en su vida.
El arte puede actuar como una fuerza salutogénica, una fuerza que favorece la salud y la integridad del ser humano.
Para mi trabajo en Amantolli Studio · Salutogenic Arts, esta experiencia también trajo nuevas inspiraciones. Regresé con muchas ideas sobre cómo servir como puente, llevando la arteterapia antroposófica hacia espacios y comunidades que todavía no la conocen.

Durante la conferencia se compartió una hermosa meditación atribuida a Rudolf Steiner:
“Siento en mi cabeza el cálido poder del amor.
Siento en mi corazón el radiante poder del pensamiento.
El cálido poder del amor se une con el radiante poder del pensamiento.
Esto fortalece mis manos para realizar acciones humanas para el bien.”
Estas palabras recuerdan algo esencial: que el pensamiento, el sentir y la voluntad pueden unirse para servir al bien del ser humano.
La conferencia también otorgó 20 horas de formación y educación continua, reconociendo el valor del estudio permanente dentro del camino de la arteterapia.
Pero más allá de cualquier certificado, lo más valioso fue sentirme parte de una comunidad internacional comprometida con la sanación a través del arte.
Regresando a New Hampshire, llevo conmigo la inspiración de Dornach y la responsabilidad de seguir compartiendo este trabajo con cuidado, profundidad y coraje.
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